domingo, 14 de julio de 2013

Joyas, diamantes, piedras preciosas


Sí, sí, damas y caballeros. A nosotras, las mujeres, ¡nos fascinan los diamantes, las joyas, las piedras preciosas! Somos como urracas insaciables buscando, encontrando y coleccionando todo tipo de brillantes. Anillos, pulseras, pendientes, colgantes... No le hacemos feos a ningún tipo de joya. ¡Todas nos quedan perfectas! Y todas las queremos, ¿por qué no? Si pudiéramos, y cuando digo "si pudiéramos" me refiero a "si tuviéramos una tarjeta de crédito sin fondo ya sea propia... o de otro, ji, ji", nos compraríamos TODAS las joyas del planeta. ¡Qué narices! ¡Nos compraríamos todas las joyas del Universo universal! ¡Todas las queremos y todas nos gustan!
 
 
En mineralogía, el diamante (propiamente dicho) es un alótropo de carbono donde los átomos de carbono están dispuestos en una variante de la estructura cristalina cúbica centrada en la cara denominada "red de diamante".
 
Nosotras, a los diamantes los llamamos "MÍO". Una definición concreta y fácil de memorizar. Es como tener un constante Jiminy Cricket, popularmente conocido como Pepito Grillo, que parlotea sin parar en nuestro subconsciente "lo quiero, lo quiero, lo quiero, lo quiero, lo quiero". ¿Y cómo vamos a negarnos? Al fin y al cabo, es nuestro Pepito Grillo, nuestra más pura conciencia.
 
 
Nosotras las mujeres nacimos para poseer, para tener, para coleccionar. Ya desde pequeñitas nos hacía felices la más simple joya. Aún tengo grabado a fuego en mi memoria el día de mi bautizo, cuando mi madre abrochó -con esa ternura característica en ella- una exquisita esclava de oro en mi muñeca, con el día de mi nacimiento y mi nombre grabado cuidadosamente en aquellos engarces dorados. ¿Y por qué no nos iban a gustar las joyas una vez creciéramos?
 
 
Si después esperábamos ansiosas el día de nuestro cumpleaños, nuestro santo, o cualquier otro día donde pudiéramos festejar algo en el que nos pudieran obsequiar con una pequeña joya, nueva y diferente a las anteriores, pero no por ello de menor valor.
 

Y así crecimos. Llenas de sueños e ilusiones que ansiosamente esperábamos cumplir... y comprar. Y cumplimos, por supuesto que cumplimos. Pero, como todos los sueños, éstos son inagotables. Cuando alcanzábamos uno, enseguida nos surgía otro que ansiosamente esperábamos hacer realidad. Y todos aquellos sueños, tenían un denominador común: los brillantes, los diamantes, las joyas, las luces, las piedras preciosas, el brillo, el glamour, la exquisitez...
 
 
No, chicas, no nos engañemos. ¡Nos encantan las joyas! Y cuanto antes aprendamos a asumirlo, ¡antes nos pondremos a gastar! Ay, me siento como Cruella de Vil rodeadas de pequeños y graciosos dálmatas. Siempre quería más.
 
No puedo evitarlo, ya estoy planificando cuál será mi próximo objetivo... y cómo podré conseguirlo. Si ahorro un poquito de aquí y un poquito de allá, quizás.... Uhmm, no sé, tendré que estudiarlo detenidamente.
 
 
Mientras tanto, os animamos a conocer las piezas que tenemos en venta. Todas ellas chapadas en oro blanco, oro dorado o plata como mínimo de 9K. Por supuesto, ya sabéis que en la pestaña de "joyas" podéis verlas todas. Si tienes alguna duda, por supuesto, no dudes en preguntar.
 
¡Estamos para ayudarte! Y recordad, chicas, una joya es un tesoro. ¿Quién puede resistirse a ser un poquito pirata?
 

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