miércoles, 11 de junio de 2014

Conocer a un famoso, no tiene precio


Que hay tenido la oportunidad de conocer a un personaje popular en toda España (y el mundo), siempre es algo inusitado. Pero que, además, haya tenido la oportunidad de atenderlo, es algo todavía más... sorprendente e insólito.

Por privacidad, por supuesto, no voy a revelar su identidad. Sin embargo, sí confesaré que me decepcionó el aura de superioridad con el que se desenvolvía y con el que pretendía (al menos a mí me lo pareció) que le reverenciara.

Reconozco que es un personaje al que -ya de por sí- no tengo mucho aprecio. A los españoles nos ha hecho (y hace) mucho daño y esos aires de grandeza con los que se maneja ni le visten ni le desvisten.


No es figura de mi devoción. Eso ha quedado claro.

Sin embargo, mi profesionalidad siempre destacada me obligó a atenderle como se merece: como a un cliente más porque, a pesar de todas las fechorías que lleva a sus espaldas, no deja de ser una persona; hecho que incluso él olvida a veces, tan pretencioso y pinturero como se cree que es.

Y el colmo de su inexistente superioridad se demostró cuando me extendió su American Express para pagar todo lo que se llevaba. Y no una cualquiera, no, sino la destacada, poderosa y mítica Tarjeta Centurión que, para información de todos los lectores, es una tarjeta de crédito cuyo mantenimiento anual en España supone una cuota de 2.000 euros. La famosísima Tarjeta Negra: la inaccesible.


Siguiendo las pautas de seguridad que mi empresa exige, le pedí una forma de identificación, sintiéndose muy ofendido por lo que a él le pareció una desfachatez por mi parte. Asombrado y sintiéndose ultrajado, me extendió su carnet de conducir con especial altanería.

El hecho de que, además, durante todo ese proceso, mascase desagradablemente un chicle con la boca abierta y de una manera tan irritante, no ayudaba a que llegara a apreciarle de alguna manera. Es más, estaba deseosa de que se marchase.


Apiadándome del hombre que le acompañaba, le devolví su tarjeta, su carnet de conducir, su ticket y le agradecí su compra con una sonrisa que no pude transmitir también en mis ojos. Simplemente, esperé a que se marchara con paciencia.

 
Es una anécdota que atesoro para contar en mis círculos aunque, si soy sincera, hubiese preferido que fuese Ricky Martin al que hubiese atendido.  
 
 
DESCRIPCIÓN
Este clásico habla de la lucha del hombre contra los elementos naturales,
si bien ha servido y sirve para criticar la amarga historia de un pueblo
sometido a los excesos y privilegios de la colonización.
Precio: 6€
Precio con envío (correo ordinario): 8€
ESTADO: DISPONIBLE
 

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