lunes, 22 de septiembre de 2014

Instagram: mundo de objetivos comunes. Parte II

 
Hoy quería hablaros de la decepción que Instagram o, más acertadamente, los miembros de Instagram me han provocado.
 
Cierto que en la Parte I de mundo de objetivos comunes os hablé de determinadas luchas que, a través de esta aplicación móvil, conseguía movilizar a grupos masivos de personas por una buena causa, una lucha que merecía la pena o, simplemente, por una idea individual que merecía ser escuchada. Pero también hay otras luchas, como la que yo inicié, que requerían movimiento y que, desgraciadamente, no he podido conseguir.
 
 
Instagram es una aplicación móvil que, a modo personal, busca seguidores. Cuantos más, mejor. Muchos seguidores = muchos lectores.
 
Para alcanzar este objetivo, algunos de los miembros se dedican a realizar sorteos en los que, la mayoría de las veces, si no todas, uno de los imprescindibles para poder participar es ser seguidor del miembro en cuestión (objetivo conseguido).
 
Curiosamente, yo inicié un sorteo para comprobar que este hecho era fehaciente y que, realmente, gran parte de Instagram funcionaba así. Sin embargo, he podido comprobar, muy a mi pesar, que no todos los sorteos funcionan (o quizás, no todos los perfiles, ¡ojo!).
 
 
Bien. El sorteo que inicié era de una novela. Un libro de tapa dura y completamente nuevo que bien merecía la pena leer. El sorteo era gratuito, es decir, no tenías que abonar nada ni hacer nada extraño. Sólo tenías que cumplir una serie de requisitos que, creo, eran justificables para poder participar (y comprobar el hecho en sí de parte del funcionamiento de Instagram).
 
En todo el proceso, que duraba aproximadamente un mes, no ha habido ni una sola persona que haya completado todos los requisitos que pedí. Es más, sólo ha habido una persona que ha publicado la foto del sorteo en su perfil. ¡Sólo una!
 
Mi decepción no se ha hecho patente por la falta de seguidores, que no los necesito. Yo me creé mi cuenta de Instagram para publicar fotos de mi día a día, curiosidades y para abrir un poquito más el camino que estaba iniciando mi blog, un blog que (creo) es curioso de leer pues te ríes con él, te hace pensar y te hace conocerte más como persona.
 
Mi decepción viene cruelmente marcada porque parece ser que la lectura, los libros, no merecen una oportunidad, no son de interés y no suscitan deseos o anhelos. Al menos, no motivan tanto como un buen puñado de pinturas, brochas y pintalabios.
 
 
Y, como dice un miembro de la comunidad instagramera, hay que "HABLAR". Hablar y decir lo que uno piensa. Y esto es lo que pienso yo:
 
Soy una mujer coqueta. Me gusta arreglarme, atusarme y maquillarme como la que más. También me gusta cuidarme por dentro, así que hago deporte regularmente e intento tener una dieta equilibrada y sana. No tengo excesos de ningún tipo y, por norma, me gusta marcar mi personalidad. Me gusta cómo soy, lo que soy y lo que he conseguido de mí a lo largo de estos últimos treinta y cuatro años. Me han hecho mucho daño. He llorado, he reído y he aprendido. He madurado y he luchado. Aún sigo luchando. Tengo mis propia ideología y lucho por ella todos los días. Tengo una familia a la que adoro. No son perfectos, por supuesto, pero yo tampoco. Y me encanta que me quieran como soy, sin intentar cambiarme y sin juzgarme. Tengo una pareja que es el amor de mi vida. Le amo, le quiero y le adoro. No lo cambiaría por nadie. Le quiero por lo que es y como es. Y sin él mi vida sería muy distinta (prefiero no pensarlo porque me emociono y lloro). Tengo pocos amigos, lo reconozco, pero muy buenos. Y sé que si los necesito están ahí siempre. No todos pueden decir eso. Actualmente, no tengo un trabajo que me entusiasme, pero me da de comer. Además, estoy luchando para que eso cambie y nunca, jamás, me rindo, así que sé que lo conseguiré tarde o temprano. Me encantaría ser madre algún día. Me encantaría viajar por el mundo. Me encantaría escribir un libro (estoy en ello). Tengo muchas ambiciones pero muy humildes. Tengo la fortuna de poder decir que he experimentado el poder tenerlo todo, a antojo. Y aunque ahora esté en el extremo contrario, he aprendido de ello. No me gusta la hipocresía. Detesto la mentira. Soy una persona muy sentimental y apasionada. Me encantan las motos y los caballos. Me gusta el sonido del mar. Los días de lluvia me transmiten paz y serenidad. ¡Los adoro! Amo a mis perros. Me encantaría tener más, pero ahora mismo no puedo; los tendré. Me encanta leer, dibujar, escribir. Es lo que más hago a lo largo del día. Soy una persona luchadora, constante, valiente y adaptable. Cualquier empresario estaría orgulloso de tenerme en su plantilla. Por desgracia, ellos no lo saben. Valgo mi peso en oro, tanto como persona como empleada. Valoro más un buen libro que una buena capa de maquillaje, y me sorprende que no todo el mundo haga lo mismo. Nunca dejo de luchar. Siempre lo hago. Extraño a mi madre. Todos los días de mi vida desde que falleció. Gracias a ella no me he rendido muchas veces. Me gusta competir. Creo que lo llevo en la sangre. Cualquier cosa me vale como excusa para competir. Eso sí, siempre sanamente. Tengo muchos sueños. Incluso sueño despierta. ¡Me encanta soñar! Es por ello que me identifico con El Principito muchas veces. Me gusta madrugar. Sé que es raro pero me encanta. Eso sí, necesito haber dormido bien. Necesito mi tiempo para despertarme. No hablo hasta entonces. A mi chico le pasa lo contrario. Me gusta el rock and roll. Es una música que vivo muy dentro de mí y que saca lo mejor de mí siempre. Pienso que la música de los 80 es la mejor con diferencia. La música de ahora es muy comercial. Muchas grandes empresas abusan de su poder. La crisis terminaría si todos fuésemos más humildes y nos pusiésemos en el lugar de los demás. Por desgracia, el ser humano es avaricioso y esto no va a ocurrir. Sufro por el maltrato animal. Me cuesta creer que haya gente que sea capaz de hacerlo. Me gusta la playa y la montaña por igual. Soy una persona muy versátil y adaptable. No me gusta estar sola, aunque a veces lo busque. En ocasiones, necesito estar sola conmigo misma. Quizás, por eso, me guste tanto escribir. Es una forma de expresarme muy libre y transparente.
 
Y, de momento, esta Parte II de Instagram ya está finalizada. El sorteo, por supuesto, queda anulado. Lo que no sé es si más adelante tendré ganas de realizar otro. ¡Quién sabe! Quizás lo haga...
 
 

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