Poesía


La negrura dilatada.
El silencio propagado.
La soledad
en mi alma
y en mi corazón
malheridos.
La mentira,
la verdad;
el fruto
de ambas cosas.
La pereza,
los obstáculos:
ambos, juntos,
aliados.
Yo, una niña.
Ellos, grandes.
La indolencia,
el descaro,
todos los días
su compañía.
La evidencia,
la obviedad,
por desgracia,
la mía.
Por el placer de escribir,
Alfonsa.
O por el gozo de volar.
Por tu canto agradable,
Alondra.
O leer tus líneas sin par.
Por el Dios que me ilumina
y que a ti te dio la paz.
Por soñar contigo despierto.
Por despertar a tu lado sin más.
Por ser tu lekito escondido,
tu secreto oculto,
tu deidad.
Por vivir tu azar vaticinado,
tu destino nombrado,
tu regresar.
 

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