«Me siento como si hubiera atracado un banco y
nadie quisiera que devolviera el dinero. Me sorprende salirme tanto con la mía.
¿Cómo os he engañado así?», cuenta entre risas Taz Skylar, el canario de la
serie de global One Piece, a GQ
España.
Viendo la vida que lleva Taz en la actualidad, a
cualquiera le costaría imaginar que detrás de ese rostro, ese cuerpo y ese
humor tan canario y divertido que le hace tan especial hay una vida llena de
altibajos. Él dice que convertirse en el hombre que es hoy no fue fácil, lo que
me lleva a pensar en esos otros actores, escritores, músicos... y personas de a
pie que, como él, han alcanzado el éxito no sin tantísimo esfuerzo y sacrificio
detrás.
No es por el éxito, que también, sino por ganarse la vida haciendo lo que a uno le gusta que escribo este post. Como todos los Taz de este mundo, me gustaría encontrar mi rincón en el mundo y asentarme ahí, ojalá para siempre, y poder vivir de lo que me apasiona: escribir.
El mundo de las letras es complicado, así que no es fácil conseguir una estrella de la fama en ese pasillo sin fin. La competencia es dura y la suerte juega también un papel importante. Pero, ¿es imposible? Por supuesto que no. ¿Hay que lucharlo? Claro que sí. ¿Me hace feliz intentarlo una y otra y otra vez? ¡Siempre!
Por fortuna para mí, las letras me salvaron un poco de un mundo que a veces se derrumbaba a mi alrededor y otras me llenaba los ojos de polvo y confusión. Escribir fue una manera de conocerme más a mí misma, de dar importancia a lo que de verdad tenía valor, de ser feliz y de respetar la soledad, porque escribir es un trabajo solitario. Y es tal vez por eso que sigo escribiendo, sigo soñando y sigo deseando «atracar mi propio banco y que nadie me pida después devolver el dinero»; es un aprendizaje interminable, una lección permanente.
Taz tiene razón. No se equivoca…
«Puedes hacer todos los peelings que quieras, pero, en la vida, si no sonríes ni disfrutas, siempre vas a parecer triste. No hay nada que disimule una vida triste», nos recuerda.
Y no sé vosotros, pero yo sé que ha dado de lleno en la diana.


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