«Me siento como si hubiera atracado un banco y
nadie quisiera que devolviera el dinero. Me sorprende salirme tanto con la mía.
¿Cómo os he engañado así?», cuenta entre risas Taz Skylar, el canario de la
serie de global One Piece, a GQ
España.
«Me siento como si hubiera atracado un banco y
nadie quisiera que devolviera el dinero. Me sorprende salirme tanto con la mía.
¿Cómo os he engañado así?», cuenta entre risas Taz Skylar, el canario de la
serie de global One Piece, a GQ
España.
Mi casa siempre ha sido como un retiro de silencio donde cada actividad encajaba con otra como piezas de un rompecabezas secreto que solo mi marido y yo conocíamos. Yo aireaba las sábanas y abría las ventanas mientras mi marido iba al corral a robarle un par de huevos a las gallinas. Yo preparaba el desayuno mientras mi marido daba de comer a los cerdos. Yo hacía la cama y organizaba las habitaciones mientras mi marido recogía la mesa y fregaba los platos. Yo le daba un beso y él besaba mi mejilla con la misma devoción. Yo le sonreía y él me sonreía de vuelta. Yo le hablaba sin palabras y él me respondía igual. Le amaba, y él a mí también.
Sin darme cuenta, incliné la cabeza y me dio un beso en la mejilla, y en ese instante, me sorprendí a mí misma. Era como si el tiempo se hubiera detenido, porque hacía más de veinte años que me negaba a un beso tan simple, tan genuino. Sin pretensiones, solo un acto de amor, de gratitud, de esa felicidad que no necesita palabras.