Al hablar de transferencia, hay personas que automáticamente piensan en la fluorescencia y esa emisión de luz tan peculiar; yo a eso lo llamo dislexia. Otros, no obstante, vuelcan el significado de su propia lectura personal evocando la transparencia de mil formas distintas en un millón de cuerpos; depravación. Algunos más ambiciosos, proyectan la palabra "transferencia" en movimientos de dinero de una cuenta bancaria a otra. Si es la suya, mejor; optimismo.
sábado, 3 de junio de 2017
sábado, 13 de mayo de 2017
Tu silencio es la derrota
La amiga de la prima de una vecina del frutero de mi barrio (ya sabéis cómo funcionan estas cosas) ha tenido una crisis. Vamos, que se acaba de enterar de un chisme que le ha dejado "tocada". ¿Resultado? Reunión de mujeres alrededor de una botella de vino (quien dice una, dice tres; no escatimemos en alcohol en situaciones tan desesperadas).
sábado, 6 de mayo de 2017
Mi primera vez...
"Las primeras veces" son únicas, emocionantes, flamantes, irrepetibles. Son tan diferentes a todas las demás veces, tan anónimas y extrañas que, el hecho de que existan muchas más "primeras veces" detrás, amortigua de alguna manera la sensación de zozobra que nos deja saber que no recuperaremos de ningún modo la "primera vez" que acabamos de tener.
miércoles, 19 de abril de 2017
Tu reputación es más importante que tu nómina y tu integridad más valiosa que tu carrera
“Tu reputación es más importante que tu nómina y tu integridad es más valiosa que tu carrera” asegura Ryan Freitas, prestigioso diseñador californiano. Supongo que cada uno se rige por su propia doctrina. Y la de Freitas, sin duda, es loable.
miércoles, 1 de marzo de 2017
Mental constipation is better than verbal diarrhea?
No entiendo por qué está tan mal visto la emisión excesiva de palabras en la comunicación. Si hablas mucho porque hablas y si no hablas porque no hablas. Esto me recuerda un significativa frase de un poema de Neruda que dice -y cito textualmente- "me gusta cuando callas porque estás como ausente". ¡Leñe! Pues entonces no me hables, que parece que estás buscando conversación y despistas. Que yo me crezco, me emociono y ya no hay quién me pare. Y, claro, yo no llevo muy bien eso de dar media vuelta (me parezco a los Pimpinela con su "y pega la vueltaaaaaaa") y volverme con el rabo entre las piernas. ¡Y eso que no lo tengo! El rabo, digo. Piernas sí. Dos, para ser exactos.
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