martes, 12 de septiembre de 2017

Entrevista al consultor, informático y escritor Javier Salazar Calle

Javier Salazar Calle
Ndura: hijo de la selva” es una novela nacida de un sueño que tuvo el propio escritor, Javier Salazar Calle.

 
Con los detalles más importantes germinando como la hiedra dentro de su propia imaginación, su autor fue esbozando pequeñas pinceladas de la que sería finalmente su primera obra: “Ndura: hijo de la selva”; uno de los libros más vendidos dentro de la categoría de “Libros juveniles” en Amazon y elegida mejor novela juvenil de 2014 por el periódico El Economista y sus lectores.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Hipocresía, idiosincrasia, mentira, falsedad, orgullo

 
Ganivet dijo -y cito textualmente-: "más vale un minuto de vida franca y sincera que cien años de hipocresía". O como decía mi padre cuando era niña: "más vale ponerse colorado una vez que ciento amarillo". Tanto monta, monta tanto...

viernes, 25 de agosto de 2017

El despertador: un antes y un después al "buenos días"

 
Un libro, una película, una conversación, una copa de vino o dos: cualquiera de estas razones es buena para retrasar el momento de irse a la cama. "Un capítulo más", "cinco minutitos más", "otra copa" son frases tan reclamadas como acatadas en nuestro día a día. Pero, si supiésemos que ese libro, esa película, esa conversación o esa copa podrían marcar la diferencia, establecer un antes y un después en nuestras vidas, ¿lo haríamos igualmente? ¿Leeríamos un capítulo más, disfrutaríamos un poquito más de la conversación y beberíamos una copa más?

sábado, 12 de agosto de 2017

Novela "Quédate conmigo. Operación Kapo"

 
Antonio Machado, gran poeta y prosista español, dijo -y cito textualmente-: "Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar".
 
Pues yo, al fin, he despertado. ¡Y qué felicidad!

jueves, 6 de julio de 2017

Muy yo

 

Como cada noche, tumbada en la cama, con la alarma del día siguiente conectada, la conciencia tranquila y colmada de sueños inagotables, recios y obstinados (como casi cada día), me puse a cavilar en mis cosas. El hecho de estar tirada en la cama tocándome las peras (no literalmente, claro) no es digno de mención si se me conoce, pues soy muy dada a dejarme caer en cualquier lugar para dejar a mi subconsciente volar con fuerza (ojo, divago hasta paseando a mi perro. Deberían darme la Licenciatura de la Divagación, no digo más). Sin embargo, hoy era diferente... y bien sabía porqué.