Por hacer un favor, hoy me han pedido que me haga cargo de una niña de ocho años (Hasta ahí, ningún problema. He cuidado niños -de todas las edades- desde que alcanza mi memoria).
Desgraciadamente (o afortunadamente, dependiendo del prisma con que se mire), a lo largo de nuestra vida, nos vemos obligados a vivir etapas que, de una u otra manera, nos hacen daño... y duelen.
La carta que se va a publicar a continuación ha sido redactada por mí, basándome en las sensaciones y sentimientos que me provoca mi pareja actual (mi eterno amor), y con el fin de inspirar algo de esperanza a aquellas mujeres y hombres que, por vaivenes de la vida, están atravesando un mal momento.
¡Por fin! Definitivamente, parece que la primavera ha llegado. Al fin, puedo disfrutar de un picnic con mis amigos en el campo, salir a pasear con mis perros al monte y comer helados sin que nadie me mire extrañado.